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Archive for 18 enero 2010


 

El martes 11 de enero de 2010 murió, a los 89 años,  Eric Rohmer. Leyendo los periódicos, me dí cuenta de que había visto casi todas sus películas. Seguí leyendo, para ver  lo que escribían los expertos sobre este longevo cineasta, director y crítico de cine, además de profesor y escritor. Y encontré esta frase: “El cine de Eric Rohmer se parece a ver crecer una planta”.

¿Y por qué el cine de Eric Rohmer se parece a ver crecer a una planta? Porque es aparentemente simple, porque en sus películas parece que no pasa nada, todo es cotidiano. Como ver crecer a una planta; si la miramos de un día para otro, no notamos que crece, parece que no ha pasado nada, es algo aparentemente simple y que forma parte de nuestro entorno cotidiano. Pero nada es lo que parece, todo es más complicado de lo que aparenta. 

Las películas de Rohmer, de apariencia simple y llana, con historias que parecen triviales y sin sobresaltos, abordan temas que por ser cotidianos no son menos importantes: ¿por qué a veces nos empeñamos en seguir por un camino que no es el nuestro? ¿Por qué la gente siente empatía hacia alguien determinado y no hacia otro? ¿Por qué a veces llenamos los vacíos de palabras, aunque no haya nada importante que decir? ¿Por qué a veces queremos aparentar, sin querer, quien no somos? Todo esto lo explica Rohmer con una gran agudeza intelectual y con un gran sentido moral (y del humor).  Declaraba Rohmer en una de sus entrevistas: ” (…) yo no digo cosas en mis películas, yo muestro gente que habla y se mueve como los paisajes, las caras, los gestos y sus comportamientos (…)”.

 

 

 

¿Y las plantas? Pues lo mismo. No son simples, aunque a ojos de algunos lo parezcan. Las plantas crecen cotidianamente en nuestro entorno, y no dicen nada, pero a través de los días nos muestran el paso del tiempo.  Las plantas buscan la luz para procesar los nutrientes, vivir, crecer y reproducirse. Y están pegadas al suelo, porqué ahí están sus raíces, que usan para captar esos nutrientes y para conseguir agua. Y eso posibilita la fotosíntesis, el proceso bioquímico en el cual la energía solar es transformada en energía química para posteriormente ser utilizada en la formación de moléculas orgánicas, cómo los carbohidratos.

 

Los personajes de Rohmer tienen sus objetivos, algunos no saben ni que los tienen y otros no conocen los caminos que les llevarán a ellos. Algunos, en sus películas más optimistas, llegan a alcanzarlos, aunque sea de manera inconsciente o por casualidad. Sus películas con regusto amargo nos muestran cómo hay personajes que no saben o no pueden llegar a un objetivo. 

A veces, los factores externos pueden hacer más dificil el camino. En una planta estos factores pueden acelerar o ralentizar su crecimiento; o pueden hasta impedir que crezca o hacer que no sea típicamente verde (las plantas que crecen en la oscuridad no tienen color verde, sino un color blancuzco, ya que no se forma la clorofila). Demasiada luz, demasiada agua, muchas corrientes de aire. O bien oscuridad o sequedad. Como los protagonistas de Rohmer, quienes a veces encuentran su camino “ayudados” por la climatología, la estación del año o las vacaciones. Pero esto ya es otro tema, las estaciones del año y las películas de Rohmer. 

Como en el título de una novela de la escritora Zoe Valdés, “La Nada Cotidiana”; precisamente en lo cotidiano está todo concentrado, lo cotidiano no es despreciable, lo cotidiano nos ocupa la mayor parte de nuestro tiempo. No despreciemos la cotidianidad y de vez en cuando (aunque yo no lo haga), parémonos a mirar cómo han crecido nuestras plantas. Y si tenemos más tiempo, démonos un homenaje y un día cualquiera, banal y aburrido, como cualquier otro, sentémonos a mirar alguna de las películas de Rohmer.

(http://maestrosdelcine.galeon.com/biorohmer.html)

 

(continuará…)

 

Por Roser Bosser

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“Las abejas y las hormigas -que evolucionaron a partir de las avispas- inventaron la inteligencia social 100 millones de años antes que nosotros, en pleno cretácico. Las colonias de hormigas son capaces de resolver problemas geométricos. Por ejemplo, calculan a la perfección el punto del hormiguero que está más lejos de todas sus bocas de entrada. No lo hacen por exhibicionismo, sino para depositar allí a las hormigas muertas.

Estas capacidades son tan notables que los ingenieros han tenido que copiar la idea, y usan desde hace unos años varios tipos de hormigueros virtuales para resolver computaciones. La nueva publicación científica Swarm Intelligence  (http://www.springerlink.com/content/1935-3812) está dedicada por entero a este tipo de sitemas. Computación con hormigas. La inteligencia del enjambre.” (…)

 

(Texto completo en El Enjambre. Javier Sampedro. El País, 3/01/2010)

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