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Archive for the ‘Medio Ambiente’ Category


Publicado previamente en Tercer Milenio, suplemento de el Heraldo de Aragón

En la película ‘El hombre del traje blanco’, Alec Guinnes inventaba un tejido imposible de romper o manchar. Emocionado con su descubrimiento, no podía imaginar lo que sucedería a continuación: las empresas pretendían comprarlo para ocultarlo y que jamás pudiera ser vendido. La razón: si alguien compraba unos pantalones así, jamás necesitaría otros, y las industrias acabarían por cerrar. Al mercado le interesa más la obsolescencia programada.

La obsolescencia programada es el críptico nombre bajo el que se engloba una forma de crear productos con fecha de caducidad, de limitar su duración para que el usuario deba renovarlos. Así las empresas mantienen sus beneficios y, en principio, los trabajadores sus empleos. Ese es el tema de un documental estrenado hace unas pocas semanas y que tanto está dando que hablar. Su título es ‘Comprar, tirar, comprar’ (se puede ver aquí), y algunos de los productos que describe como ejemplos de obsolescencia programada son las bombillas, las impresoras o incluso los iPod.

La primera bombilla, la inventada por Edison hacia 1880, tenía una duración de 1.500 horas. A los pocos años se aumentó hasta las 2.500. En 1901 se fabricó un ejemplar que sigue funcionando y que es objeto de veneración en Livermore, en EE. UU. Pero después la progresión se invirtió: en 1924 varias compañías eléctricas crearon el cártel Phoebus, dictaminando que debían durar un máximo de 1.000 horas y multando a las empresas que no cumplían el mandato.

Las impresoras actuales, según el documental, están diseñadas para producir un determinado número de copias. Sobrepasado este umbral, un chip que llevan incorporado impide seguir trabajando con ellas. Y cualquier intento de ‘reparación’ sobrepasa con mucho el precio de una nueva. La razón aducida por los fabricantes es que así se garantiza el funcionamiento correcto de los cabezales. Pero quizá nos gustaría a nosotros decidir cuándo consideramos insuficiente la calidad y queremos cambiarla. El documental cuenta también que los primeros reproductores iPod incorporaban baterías de duración limitada e imposibles de reemplazar, por lo que al poco de comprarlos quedaban inservibles. Así se aseguraban o por lo menos incitaban a que los usuarios compraran los nuevos modelos.

UN MODO DE VIDA BASADO EN EL CONSUMO
El documental aborda dos problemas de la aplicación de la obsolescencia programada: uno es ético, el ejemplo extremo de un modo de vida basado en el consumo. Otro es de índole ecológica: el planeta es limitado, y su aplicación supone un aumento en el consumo de recursos y un acúmulo de desechos que se concentra en los países del Tercer Mundo. Aunque en un principio pretende ser ecuánime, el documental rápidamente toma partido en contra de su práctica. No es un problema, si se genera debate. Un debate que no existió tras su proyección en la 2, de TVE. Sin embargo hay voces sosteniendo posturas que modulan el mensaje. Uno de esos argumentos es que resulta difícil hacer extensivo el concepto a la economía en general, ya que las empresas también juegan con su imagen de marca, y una imagen de fiabilidad es una forma de aumentar las ventas. Otro es que es más importante la llamada ‘obsolescencia percibida’, la que imponemos como consumidores al desechar productos todavía válidos para comprar otros más novedosos, más a la moda –¿quién no ha comprado unos pantalones por capricho, quién no ha cambiado de móvil o televisor sin necesidad?–.
Pero si asumimos que nos movemos en un mundo de obsolescencia programada, ¿cuáles podrían ser las soluciones? Dos son las que destacan: una es el comunismo, un sistema donde el Gobierno, una vez obtenida una bombilla duradera, pongamos por caso, redistribuye a los trabajadores hacia otra fuente de producción o desarrollo más necesaria. De hecho, los productos más longevos solían fabricarse en Rusia o en la antigua Alemania del Este. Pero la experiencia hace que se antoje inviable. Otra opción es la teoría moderna del decrecimiento, que defiende una reducción de la producción económica y el consumo para buscar un nuevo equilibrio social y con el medio ambiente. Suena bien, pero cuando en el documental se le pregunta a Serge Latouche, catedrático de Economía y defensor de la teoría, qué hacer con el excedente de trabajo, su respuesta es: cultivar el conocimiento y la amistad. Y, desgraciadamente, suena casi tan atractivo como ingenuo.

Que vivimos en un sistema imperfecto, es evidente. Ya desde el momento en que nadie quiere que los trabajadores pierdan sus empleos, pero tampoco tener que tirar una impresora que todavía puede funcionar. Entonces, ¿qué?

 

COLUMNAS AL MARGEN

1) UN PERIODO DE VIDA DEFINIDO PARA CADA PRODUCTO
El concepto de ‘obsolescencia programada o planificada’ nació en 1932, cuando el promotor inmobiliario Bernard London, en su libro ‘Ending the depression through planned obsolescence’ (‘Poner fin a la gran depresión mediante la obsolescencia programada’), propuso su aplicación como medida para superar el Crack del 29. Su propuesta consistía en definir un periodo de vida para cada producto, transcurrido el cual debería ser entregado a la Administración. En 1954, el diseñador industrial Clifford Brooks Stevens añadió un nuevo giro al concepto, al definirlo como «el deseo del consumidor de poseer una cosa un poco más nueva, un poco mejor y un poco antes de que sea necesario». Introduce así el papel crucial de la publicidad, dando lugar a un tipo particular de ‘obsolescencia programada’, llamada ‘obsolescencia percibida’, o la necesidad de estar permanentemente a la moda.

Las formas de aplicar estos conceptos son variadas: desde la introducción de chips en impresoras para predeterminar el número máximo de copias hasta la fabricación de productos con materiales de duración limitada. Pero también pueden implicar el uso de la publicidad o incluso la implantación de softwares incompatibles con programas antiguos, en el caso de los ordenadores.

2) LA TEORÍA DEL DECRECIMIENTO
El decrecimiento es una corriente de pensamiento que nace en los años setenta. Sus tesis defienden la necesidad de disminuir de forma controlada la producción económica para establecer un nuevo equilibrio, no solo con el medio ambiente, sino también entre las personas. Para sus defensores, la sociedad capitalista se basa únicamente en ‘crecer por crecer’, ignorando el agotamiento de los recursos naturales y sin, ni tan siquiera, haber mejorado la felicidad de los consumidores. Abogan por seguir un camino de ‘simplicidad voluntaria’, una forma de vida que implique ‘vivir mejor con menos’, y se hacen eco de la frase de Gandhi: «El mundo es suficientemente grande para satisfacer las necesidades de todos, pero siempre será demasiado pequeño para la avaricia de unos pocos».

 

Jesús Méndez

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Los caminos de la evolución nos han dejado ver a los animales más curiosos en hábitats dónde ni nos habriamos planteado situarlos. Son ejemplo de ello el pingüino Spheniscus mendiculus que vive en lás cálidas aguas de Sudamérica y África o las iguanas marinas de las Galápagos, que son capaces de saltar al océano en busca de alimento.

Un poco más lejos de las zonas tropicales, encontramos al oso kermodé, una subespecie genéticamente única del oso negro que habita en la costa central de la Columbia Británica. Tienen un pool génico recesivo que produce en un pequeño porcentaje de ejemplares una piel blanca o crema. No son albinos y tampoco tienen nada que ver con los osos polares, ya que la región en la que habitan es húmeda y templada.

Lo más curioso es como la tradición del lugar ha llevado a convertir a estos animales “fuera de lugar” en un personaje mitológico, ya que se les conoce como osos fantasmas o espíritus. Su población se encuentra amenazada, ya que el región de bosque de Cánada donde habitan esta siendo explotada por la industria maderera. Por el momento la densidad de los osos negros de color blanco es sumamente llamativa en la región, especialmente en el área de Great Bear Rainforest, un bosque que cuenta con árboles de 1.000 años de antigüedad y 90 metros de altura. Sin duda un lugar dónde planetarse unas vacaciones 😉

Por NPM

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No soy vegetariana ni vegana, pero tampoco soy una gran aficionada a comer carne y pescado cada dia. Esta convicción va más ligada al gusto personal que a motivos ligados a la economia o al interés por el bienestar del planeta, aunque cuendo pienso en ello, me alegro de tener este habito.

En los documentales de por la tarde, que podia ver de pequeña y sigo viendo en la hora de la siesta si el horario me lo permite, nos muestran playas paradísiacas llenas de corales, peces, medusas espectaculares  y animales que son capaces de producir luz propia, pero hoy por primera vez he visto uno que a todo esto le sumaba otro animal curioso: el hombre, el pescador. Hablaba de como los poblados de miles de islas del Pacífico han subsistido durante generaciones a base de la pesca, y qué métodos utlizaban para asegurarse un buen manjar. Había opciones para dar y tomar, desde redes creadas con cañas a poblados enteros que cazaban en grupo acorralando a los peces y engañandoles para atraerles a la costa. Por otro lado tambien se mostraba una pesca bien distinta, con grandes barcos y redes kilométricas que podrian llegar a abstecer todo el Pacífico Sur con sus capturas.

Las principales causas de la disminución de los recursos pesqueros y de su sobreexplotación:

  • Demasiados barcos y pocos peces
  • Desde que se descubren nuevos caladeros hasta que se explotan sin contemplaciones transcurre cada vez menos tiempo.
  • Política pesquera de la Unión Europea: la UE ayuda a la flota pesquera europea con una cifra anual cercana a los 1.400 millones de euros. Según el WWF, gran parte de esa cantidad se invierte en incrementar la capacidad pesquera. Y si el principal problema de la flota pesquera europea es la sobrecapacidad, no parece muy lógico -según WWF- que el mayor montón de los Fondos Estructurales de la Unión Europea para la Pesca (Fondos IFOP) vaya destinado a la modernización y construcción de buques.

Problemas:

  • Los subsidios de la Unión Europea promueven que las flotas europeas salgan a pescar frente a las costas de países en vías de desarrollo. Esa pesca, que es a menudo no sostenible, representa una amenaza para las comunidades pesqueras locales que dependen de la pesca como fuente principal de alimento.
  • Capturas accidentales de mamíferos marinos, aves marinas, tortugas u otras especies que no son objeto de pesca.

El estudio OSPAR sobre el Atlántico Norte realizado el año 1999 puso de manifiesto que 40 de los 60 principales stocks comerciales estaban “fuera de límites biológicos de seguridad”. Entre las espécias amenazadas se enuentran algunas tan conocidas como el rape, el bacalao, el atún rojo, el lenguado y la merluza.

Los datos sobre la actividad pesquera actual resultan reveladores y preocupantes a la vez. El 60% de las especies comerciales más importantes del mundo están sobreexplotadas o agotadas, y sólo el 25% de los recursos pesqueros actuales se consideran constantes. Como consecuencia del crecimiento demográfico previsto, y si se mantiene el nivel mundial de consumo de pescado, se calcula que para 2010 las capturas deberán alcanzar los 120 millones de toneladas al año. Esto supone un sustancial incremento – de entre 75 y 85 millones de toneladas- respecto al decenio de 1990.

Soluciones: esperanza, habitos de consumo sostenible y el desarrollo de la acuicultura, que hoy por hoy ya produce una cuarta parte de la pesca total mundial.

Recomendaciones: comer para vivir y vivir para ver algun dia los paraisos tropicales en el estado en que los vemos hoy.

Por NPM

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Siguiendo con el cambio climático, ¿alguien se ha preguntado sobre la antigüedad de este concepto? Hemos tratado en posts anteriores cómo se ha ido agudizando este fenómeno en las últimas décadas y son muchos los científicos que achacan este cambio en el patrón normal de conducta del clima y este sobre-calientamiento global al hombre, a su industria y a su poder. Quienes estudian  el cambio climático han encontrado en este fenómeno los inicios de una extinción como la que acabó con los dinosaurios hace 65 millones de años, el fin de gran parte de la biodiversidad que puebla nuestro planeta.

Se la conoce como sexta extinción y puede ser ya considerada como una realidad que no dejará ver bosques imperturbables y vírgenes dentro de 50 años, que frenará la evolución de nuevas espécies en puntos máximos de biodiversidad como los trópicos.

Pero tambien es cierto que si viajamos atrás en la historia de nusetro planeta, veremos que a ella la han predecido cinco grandes extinciones, mucho más veloces de las que queda aún mucho por descubrir aunque también se les asocia un cambio climático.

  • En la primera gran extinción conocida (hace unos 440 millones de años) el cambio climático fue relativamente severo y acompañado con un enfriamiento global repentino y parece ser la causa de la primera de las extinciones masivas al final del periodo Ordovícico. Esta extinción causó cambios profundos más que todo en la vida marina, pues existía poca o ninguna vida terrestre en ese tiempo. El 25% de las familias de seres vivos que habitaban el mundo en quel momento desapareció.
  • La segunda extinción (hace unos 370 millones de años) cerca del final del Período Devoniano, puede o no haber sido el resultado de cambios climáticos globales. Aquí, desapareció el 19% de las familias.
  • La tercera extinción fue la mayor y la más masiva (hace unos 245 millones de años).En el final del Período Pérmico han sido una amalgama compleja de cambio climático posiblemente enraizado en los movimientos de las placas tectónicas. Sin embargo, evidencias muy recientes han sugerido que un impacto bolídico similar al evento al final del Cretáceo puede haber sido la causa. El 54% de las familias desapareció.
  • Al final del Período Triásico se da  esta cuarta extinción cuyas causas siguen sin precisarse. El 23% de las familias desapareció.
  • La quinta extinción es quizás la más famosa y la más reciente. Ocurrió a finales del Cretáceo y eliminó por completo al resto de los dinosaurios terrestres y a los amonitas marinos, así como a muchas otras especies a lo largo del espectro filogenético y en todos los hábitats que se han examinado en el registro fósil. En la última década se ha llegado al consenso de que este evento fue causado por una colisión entre la Tierra y un bólido. Sin embargo, algunos geólogos apuntan a fenómenos volcánicos que originaron las trampas de Deccan en la India, como parte de la cadena de eventos físicos que perturbó a los ecosistemas tan severamente como para causar la rápida extinción de muchas especies terrestres y marinas. Aquí, se perdió el 17% de las familias.

Parte de la información está basada en el siguiente artículo.

Para que a parte de estudiar el cambio climático actual, conozcamos todos los que ha vivido el planeta a lo largo de sus 4600 millones de años de historia, hasta esta sexta extinción con la que actualmente convivimos.

 

Por NPM

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Desde hace 15 años los países del mundo se reúnen para acordar medidas que frenen el cambio climático. Hay que remontarse a 1997 para encontrar una reunión climática con trascendencia histórica, fue en la ciudad japonesa de Kioto que así dio nombre al primer Protocolo internacional de reducción de emisiones, con objetivos concretos aunque muy escasos (y aún menos efectivos) para una treintena de naciones del entonces llamado “primer mundo”.

La realidad es que dicho protocolo empezó a gestarse en 1997 pero no estuvo listo hasta el 2005, planteando unos objetivos de reducción totalmente insuficiente si nos fijamos en el ritmo al que ha ido creciendo la industria en las dos últimas décadas, que debían ser cumplidos entre 2008 y 2012. Las fechas han llegado y en sustitución de Kyoto ha llegado la cumbre del clima de Copenhague, pero parece ser que sus resultados son parecidos a los de Kyoto. Los medios dan distintas versiones de la jugada: algunos revelan que se ha llegado a un acuerdo mixto. Siendo más realista, yo calificaría  de decepcionante este final, y parece que la visión es  compartida.

Los científicos (y NO pseudo-científicos como J.M.Aznar y otros Lords de la nobleza…) fijan que diez años es el plazo para detener el aumento de las emisiones globales de gases de efecto invernadero y comenzar una reducción que las sitúe hacia mitad de siglo al 50% de lo que se arrojó a la atmósfera en 1990. Si no se consigue este objetivo es muy probable que el aumento de temperatura en el planeta supere los 2º C y los impactos del cambio climático sean tremendamente extensos y graves.

Así que no queda más que ver como avanzan los próximos acontecimientos, apoyar a esa multitud de colectivos y organizaciones que no acaban sus mobilizaciones aquí, sino que con el fracaso  de Copenhaguen piensan seguir informando y luchando por el planeta y reir, porque va para largo.



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Barcelona acogerá del 2 al 6 de noviembre, justo un mes antes de que se celebre en Copenhague la cumbre mundial del clima, una conferencia previa para ultimar las negociaciones. La cumbre de Copenhague debe decidir acerca de las acciones a tomar después de 2012, cuando expira el primer periodo de cumplimiento del Protocolo de Kioto. La decisión se ha tomado en la reunión que se está celebrando en Bonn hasta el 12 de junio en la sede de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (UNFCCC, en sus siglas en inglés). Los delegados de 192 países están trabajando para intentar alcanzar un acuerdo en la cita de Copenhague. Las negociaciones abarcan los nuevos compromisos para los países desarrollados, cuantificados y con plazos fijos, más allá de 2010, planes de adaptación al cambio climático, acuerdos financieros para ayudar a las naciones en vías de desarrollo y posibles incentivos para que éstas se comprometan a controlar sus emisiones.

Así, periodicos como El País informan sobre la futura cumbre de Copenhague y las reuniones previas para definir los objetivos de lo que pretende ser la continuación del protocolo de Kioto. ¿Pero que se va a prometer esta vez?¿También van a ser compromisos voluntarios como los de Kioto? Mirando un poco al pasado, la verdad es que el tema medioambiental estaba mucho mucho peor que ahora, y fue a partir de los años 90 que los gobiernos de diversos países decidieron ponerse de acuerdo para tomar cartas en el asunto. De ahí la cumbre del clima de Río de Janeiro en 1992 y posteriormente el Acuerdo de Kioto de 1997. Aquí se establece que los países desarrollados reduzcan en 2008-12 sus emisiones de efecto invernadero en un 5,2% como media respecto al nivel de 1990. Los países de la UE se comprometen a bajarlas un 8% (un reparto interno de la carga fija reducciones más significativas a varios países y consiente aumentarlas a algunos, como España en un 15%); Japón tiene que reducir un 7% y Estados Unidos un 6%. El Protocolo también determina tres mecanismos para ayudar a cumplir las obligaciones (el comercio de emisiones, y los proyectos conjuntos entre países desarrollados o entre éstos y los que están en vías de desarrollo).

Crecimiento de los niveles de dioxido de carbono en las últimas décadas

Crecimiento de los niveles de dioxido de carbono en las últimas décadas

Las iniciativas que se tomaron fueron muy esperanzadoras, pero no se quedaron en más que una declaración de intenciones que finalmente no aportaban ninguna mejora al estado ambiental, y no sólo eso, sino que además la situación ha ido a peor con respecto a 1997, y ¿qué mejor ejemplo que el caso español? En el protocolo de Kioto se establecía que España tenía derecho a aumentar sus emisiones de gases de efecto invernadero un 15% para 2012, pero resulta que con la industrialización de esta última década, el incremento ha sido superior al del 50%. ¿Y qué mecanismos hay para frenar esta contaminación? ¿qué se puede hacersi China y Estados Unidos aún no se comprometen a reducir sus emisiones?

Las investigaciones publicadas muestran que se llegará a un umbral muy peligroso del calentamiento global si el dióxido de carbono en la atmósfera excede una concentración de aproximadamente 450 partes por millón. Eso es equivalente a un aumento del 61 por ciento con respecto al nivel preindustrial de 280 partes por millón, pero sólo un 17 por ciento más que el nivel actual de 385 partes por millón. Iniciativas como 350.org proponen medidas y actos a nivel mundial para concienciar a la población y sobre todo a los gobiernos.

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