Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘Ambiente Enriquecido’


Quizá la noche de Reyes sea aún más importante de lo que pensábamos. Que la compañía, los juegos y la curiosidad son preferibles a la soledad y al aburrimiento era algo que ya suponíamos. Pero que además podrían protegernos contra el cáncer era bastante más difícil de imaginar.

Precisamente esta idea es la que se sugiere (y, en animales de laboratorio se demuestra) en un artículo reciente de la prestigiosa revista ‘Cell’. Para estudiarlo se repartieron al azar ratones en dos tipos de jaulas distintas: unas eran las que suelen usarse en investigación, una mera estructura con comida y bebida y cuatro animales en cada una. Las otras eran mucho más grandes, cabían hasta veinte ratones. Y además incluían escaleras, ruedas para que los ratones pudieran correr, tubos irregulares por donde podían entrar y salir… Y cada cierto tiempo los juguetes se cambiaban de lugar o se sustituían por otros. Es lo que se conoce como ‘ambiente enriquecido’, que ya se ha demostrado eficaz a la hora de estimular la memoria y el aprendizaje. Lo que los autores del artículo vieron es que, además, este tipo de ambiente es capaz de frenar el avance de distintos tipos de tumores o incluso evitar su aparición. Para ello, por ejemplo, inocularon células de melanoma a cada ratón y comprobaron cómo se comportaban con el tiempo. Pues bien, a las 6 semanas, los ratones que vivían en las jaulas con juguetes tenían un 77% menos de masa tumoral que los ratones control. Pero además, el 17% ni siquiera había desarrollado un tumor visible, mientras que en todos los ratones ‘aburridos’ se observaban ya los correspondientes melanomas.

Los autores, además, describen el mecanismo que puede llevar a esta protección: los ratones estimulados tienen mayor cantidad de un factor llamado BDNF, una proteína implicada en la plasticidad cerebral. Por el contrario, presentan niveles mucho menores de leptina, una hormona que aumenta cuando la grasa se acumula y que se ha relacionado con diferentes tumores. Y, de hecho, ambas moléculas se relacionan, ya que el BDNF reduce la secreción de leptina. La prueba de que este puede ser el mecanismo es que cuando se usaron ratones incapaces de producir BDNF o cuando se suministró leptina de forma exógena, el ambiente enriquecido no redujo los tumores. En cualquier caso, uno podría pensar que es en realidad el ejercicio el que protege (el ejercicio favorece la plasticidad cerebral y reduce la grasa) pero cuando a los animales no se les daban juguetes, sino únicamente una rueda para correr, los resultados, aunque positivos, fueron bastante inferiores.

Si todo esto sucede también en los humanos, y hasta qué punto, aún se desconoce. Eso sí, aquello de ‘mens sana in corpore sano’ parece no tener límites. Ni siquiera en la noche de Reyes.

EL PUNTO DE PARTIDA DE ESTA ENTRADA FUE ESTE ARTÍCULO.

Este post fue publicado previamente en Tercer Milenio, suplemento de ciencia de El Heraldo de Aragón.

Jesús Méndez

Read Full Post »